Impuesto de sucesiones por comunidad autónoma: por qué cambia tanto y cómo saber lo que pagas tú

Actualizado el 14 de junio de 2026✓ Revisado con fuentes oficiales

«¿Cuánto se paga de impuesto de sucesiones?» es una de esas preguntas que no tienen una sola respuesta, y por una razón muy concreta: depende de la comunidad autónoma. Para una misma herencia, en una comunidad puedes pagar miles de euros y en otra casi nada. Si buscas cifras por internet, encontrarás tablas que se contradicen entre sí, porque cada una mide cosas distintas o está desactualizada. Lo útil no es quedarse con un número suelto, sino entender por qué varía tanto y cómo averiguar lo que pagarías tú. Eso es lo que te explicamos aquí.

¿Por qué varía? Es un impuesto cedido a las comunidades, que ponen sus bonificaciones
¿Quién decide cuánto? Sobre todo, el grado de parentesco con el fallecido
¿Dónde se paga? En la comunidad donde residió el fallecido
¿Hay una cifra fija? No: depende de comunidad, parentesco, edad, vivienda…
¿Cómo saber lo tuyo? Consultando el portal tributario de esa comunidad

Por qué cambia tanto: un impuesto estatal pero cedido

El impuesto de sucesiones es un impuesto estatal —lo regula la Ley 29/1987—, pero su recaudación y su gestión están cedidas a las comunidades autónomas. Y, lo más importante, cada comunidad tiene competencia para aprobar sus propias reducciones, bonificaciones y tarifas.

¿Cómo encaja todo? La ley estatal establece el orden con claridad: primero se aplican las reducciones del Estado y, a continuación, las de la comunidad autónoma (artículo 20). Es decir:

  • El Estado fija una base común para toda España: los grupos de parentesco y unas reducciones mínimas.
  • Sobre esa base, cada comunidad puede mejorar mucho las cosas: bonificaciones que dejan la cuota casi a cero para familiares directos, reducciones más generosas, etc.

El resultado es que la base de partida es la misma, pero el resultado final cambia enormemente según dónde. Por eso ves titulares de «en tal comunidad las herencias de hijos están prácticamente exentas» frente a «en tal otra se sigue pagando»: ambas parten de la ley estatal, pero aplican bonificaciones distintas encima.

Por eso conviene desconfiar de las cifras sueltas: un mismo caso puede dar resultados muy diferentes según la comunidad y el año, porque las bonificaciones se modifican con frecuencia en los presupuestos autonómicos.

La clave que lo decide casi todo: los grupos de parentesco

Si hay un factor que manda sobre lo que se paga, es el parentesco con el fallecido. La ley clasifica a los herederos en cuatro grupos, y de ahí dependen tanto las reducciones estatales como, en gran medida, las bonificaciones autonómicas (artículo 20):

  • Grupo I: descendientes (hijos, nietos) y adoptados menores de 21 años. Es el grupo más protegido.
  • Grupo II: descendientes de 21 años o más, cónyuge, ascendientes (padres) y adoptantes.
  • Grupo III: colaterales de segundo y tercer grado (hermanos, tíos, sobrinos) y parientes por afinidad.
  • Grupo IV: colaterales de cuarto grado (primos), grados más lejanos y extraños. Aquí no hay reducción estatal por parentesco.

La regla de fondo es intuitiva: cuanto más cercano es el parentesco, menos se paga; cuanto más lejano, más. Las grandes bonificaciones autonómicas suelen concentrarse en los Grupos I y II (hijos, cónyuge, padres), mientras que para hermanos, sobrinos o extraños la factura suele ser bastante mayor en todas las comunidades.

El «suelo» estatal que existe en toda España

Aunque una comunidad no regulara nada, la ley garantiza unas reducciones mínimas para las herencias, que dan una idea del punto de partida común. Entre ellas:

  • Una reducción por parentesco según el grupo (mayor para los Grupos I y II; nula para el Grupo IV).
  • Reducciones adicionales por discapacidad del heredero.
  • Una reducción para la vivienda habitual del fallecido cuando la heredan cónyuge, ascendientes o descendientes.
  • Reducciones para la empresa familiar y para los seguros de vida de familiares directos.

Sobre ese suelo, cada comunidad construye lo suyo. Si quieres entender cómo se calcula el impuesto paso a paso (base, reducciones, tarifa), lo tienes en la guía del impuesto de sucesiones.

Dónde se paga: la residencia del fallecido (no la tuya)

Un error muy común: pensar que el impuesto se paga donde está el piso heredado o donde vive el heredero. No es así. Por norma general, el impuesto de sucesiones se liquida en la comunidad autónoma donde el fallecido tuvo su residencia habitual durante más tiempo en los cinco años anteriores a su fallecimiento.

Esto tiene una consecuencia práctica importante: la comunidad que aplica sus bonificaciones es la del fallecido, no la del heredero. Si tu padre vivía en una comunidad con bonificaciones altas, te beneficias de ellas aunque tú vivas en otra; y al revés. Por eso, para saber qué se paga, hay que mirar la comunidad del causante.

Cómo saber lo que pagarías tú (de verdad)

Aquí está lo que de verdad resuelve la pregunta, mucho mejor que cualquier tabla de internet:

  1. Identifica la comunidad del fallecido (donde residió más tiempo en los últimos cinco años). Es la que manda.
  2. Consulta su portal tributario. Las consejerías de Hacienda autonómicas publican las reducciones y bonificaciones vigentes, y muchas ofrecen una calculadora oficial del impuesto.
  3. Ten a mano tus datos clave: tu grado de parentesco con el fallecido, tu edad, el valor de lo que heredas y si hay vivienda habitual, discapacidad u otros factores. De eso depende todo.
  4. Si el caso es grande o complejo, pide el cálculo a una gestoría o asesor fiscal: una pequeña consulta puede ahorrarte sorpresas.

No te fíes de un porcentaje que veas sin saber de qué comunidad, de qué año y de qué grupo de parentesco es. Esa cifra puede no parecerse en nada a tu caso.

En resumen

  • El impuesto de sucesiones es estatal pero cedido: cada comunidad pone sus bonificaciones sobre una base común.
  • Lo que más influye es el grado de parentesco (Grupos I-IV): cuanto más cercano, menos se paga.
  • Se paga en la comunidad donde residió el fallecido, no donde estén los bienes ni donde vivas tú.
  • No existe una cifra única: depende de comunidad, parentesco, edad, vivienda y más.
  • Para saber lo tuyo: consulta el portal tributario de la comunidad del fallecido, no las tablas sueltas de internet.

Y recuerda que el impuesto de sucesiones no es el único coste de heredar un piso: también está la plusvalía municipal, y hay un plazo de seis meses para presentarlo. Conviene tenerlo todo en cuenta antes de decidir si aceptar o renunciar la herencia.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el impuesto de sucesiones es distinto en cada comunidad autónoma?

Porque es un impuesto estatal cuya recaudación y gestión están cedidas a las comunidades autónomas, que además tienen competencia para aprobar sus propias reducciones, bonificaciones y tarifas. La ley estatal fija una base común (los grupos de parentesco y unas reducciones mínimas), pero cada comunidad puede mejorarla mucho: por eso, para la misma herencia, en una comunidad se pueden pagar miles de euros y en otra casi nada.

¿Dónde se paga el impuesto de sucesiones de una herencia?

Por norma general, en la comunidad autónoma donde el fallecido tuvo su residencia habitual durante más tiempo en los cinco años anteriores a su fallecimiento. No se paga donde estén los bienes ni donde vivan los herederos, sino según la residencia del fallecido. Por eso la comunidad que aplica sus bonificaciones es la del causante, no la tuya.

¿Quién paga menos impuesto de sucesiones: de qué depende?

Depende sobre todo del grado de parentesco con el fallecido. La ley agrupa a los herederos en cuatro grupos: el Grupo I y II (hijos, cónyuge, padres) suele tener grandes reducciones y bonificaciones en casi todas las comunidades; el Grupo III (hermanos, tíos, sobrinos) paga bastante más; y el Grupo IV (primos, extraños) no tiene reducción estatal por parentesco. Cuanto más cercano el parentesco, menos se paga; cuanto más lejano, más.

¿Cuánto se paga de sucesiones por una herencia de 100.000 euros?

No hay una respuesta única, y ahí está el problema de las cifras que circulan por internet. Depende de tu comunidad autónoma, de tu grado de parentesco con el fallecido, de tu edad, de si hay vivienda habitual, discapacidad u otros factores. Para un hijo en una comunidad con bonificación alta puede ser casi cero; para un sobrino en otra comunidad, una cantidad relevante. La única forma fiable de saberlo es calcularlo con la normativa de la comunidad del fallecido.

¿Cómo sé cuánto pagaré de sucesiones en mi comunidad?

Lo fiable no es buscar una tabla en internet (cada una mide cosas distintas y se desactualizan con cada presupuesto autonómico), sino consultar el portal tributario de la comunidad autónoma del fallecido, donde están las reducciones y bonificaciones vigentes, o usar la calculadora oficial que muchas comunidades ofrecen. También puede hacerte el cálculo una gestoría o un asesor fiscal con los datos concretos de tu caso.

Fuentes oficiales de esta guía

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Esta guía es orientativa y no sustituye el asesoramiento de un profesional (abogado, gestor o notario) sobre tu caso concreto. Consulta nuestra metodología de verificación.